Post-Oscar y ShadowMachine

(Esta vez escribo en español, o medio mezclado. Pasé tantos meses hablando inglés que ahora extrañé mucho esta lengua tan hermosa).

Guillermo del Toro’s Pinocchio es una película hermosísima de la cual todos los que participamos nos sentimos profundamente orgullosos y agradecidos con la experiencia. Fue una gran colaboración entre Estados Unidos, México e Inglaterra. Logro desbloqueado: ganar un Globo de Oro, BAFTA, Critic’s Choice, Annie y un Oscar, aunque seguimos esperando el día en que la academia valore el cine de animación al mismo nivel de la acción viva y pueda competir en todas las categorías.

Como dijeron nuestros queridos directores al recibir el precio:

It’s so good to know that this art form that we love so much – stop motion – is very much alive and well.

Mark Gustafson

Animation is cinema. Animation is not a genre. Animation is ready to be taken to the next step. We are all ready for it. Please help us. Keep animation in the conversation.

Guillermo del Toro

Video: hermosas palabras de nuestros directores hablando del equipo de animación en la rueda de prensa después de la premiación de Oscar.

¿Y qué pasó después de los premios? A muchos les sorprende.

Lo inesperado fue que varios no conseguíamos mucho trabajo, parecía que se nos cerraron más puertas en vez de abrirse. Ahora todos sabían quienes éramos y valoraban más nuestra experiencia pero mucha gente del medio que antes nos hubiera invitado a sus proyectos, asumían que nos ahogábamos en una lluvia de ofertas de trabajo con los que no podían competir y ya no se nos acercaban. También se imaginaban que ya cobrábamos muchísimo y en dólares. El resultado fue – escasas ofertas laborales.

Pensé que había sido un fenómeno particular a los que estábamos en México al ser una industria tan pequeña, pero al hablar con otras personas en Portland, animadores ya con mucha experiencia y bien conocidos, les pasó igual. El haber ganado un Oscar impresiona al grado que muchos se intimidan, y fue más difícil conseguir proyectos, no más fácil. Después de Pinocho muchos no volvimos a trabajar hasta que el mismo ShadowMachine nos volvió a contratar.

(Me recordó un poco a cuando volví de Utah de hacer Saurus City. Aunque es un largometraje, fue una producción pequeña de bajo presupuesto. Había hecho comerciales en México con un crew más grande y experimentado, pero por haber vuelto del extranjero, ¡OOOH!, como si regresara envuelta en hoja de oro).

ShadowMachine

Crew disfrazado para el estreno de Barbie.

¿No es el mejor nombre para un estudio? Me encanta.

Después de Pinocho pasaron 8 meses en los que solo trabajé en un par de comerciales y di un taller (y otras cosas que nada tienen que ver con animación). Igual no me quejo, pude descansar, tomar más clases de baile y tuve la oportunidad de viajar y reconectar con mi familia en Puerto Rico y en Chile. Hasta que la mismísima Melanie Coombs (productora de Pinocchio) me contactó para invitarme a mi primera experiencia en una serie de televisión titulada In The Know, de la cual acabo de volver a México. Ahora pasé 6 meses en las instalaciones de ShadowMachine en Portland, Oregon, rodeada de artistas de alto calibre y muchísima experiencia. En el departamento de animación incluyendo al supervisor Brian Hansen, éramos 19, el equipo más grande con el que he trabajado (y el más pequeño para algunos veteranos).

Fue una gran experiencia, trabajando en esos niveles de alta especialización y entre artistas de varias partes del mundo, la mayoría con un gran currículum detrás. Con decirles que al llegar me enteré que dos de mis compañeros habían sido los supervisores de animación de Wendell & Wild (Jeff Riley y Malcolm Lamont). Además en un estudio así ya tienen todos los juguetes y puppets de gran calidad. Todo el proyecto, aunque fue para televisión, tiene un altísimo nivel técnico y actoral.

Los primeros en comenzar pusieron la vara muy alta y sentí la presión de ponerme al corriente rápidamente. Brian, nuestro supervisor, fue sumamente exigente conmigo y se lo agradezco un montón. Ya para el 3er o 4to mes ya me sentía con mucha más confianza y los directores estaban muy contentos conmigo. Aún así, cuando una cree ya haber subido un gran peldaño, descubres otros niveles de percepción en el arte que no te imaginabas y regresé de Portland orgullosa de mis avances pero con la misma sensación de tener todavía muchísimo que aprender. Me siento igual de idiota que cuando llegué y es hermoso. Como escuché decir a Chuck Duke, otro compañero animador veterano al que hay que prestarle mucha atención, aprendemos todo sobre la marcha, apenas logramos aprender todo sobre un proyecto y conocer a los personajes cuando es tiempo de despedirnos de ellos. La frustración de que es hasta el final cuando podríamos hacerlo perfecto es real, pero hay que avanzar y soltar.

Me queda claro que falta largo camino para sentirme experta animadora o para aburrirme de ello. Mi mayor deseo es seguir entrando a proyectos en los que esté tan a gusto como fue en este y que me permitan seguir creciendo. Fue muy inspirador rodearme de hombres y mujeres no solo de gran talento pero de buena actitud de trabajo y la mayor generosidad con su conocimiento que he visto. ShadowMachine es un buen lugar de trabajo, sobre todo porque cuidan a su gente. Nos exigían muchísimo y los tiempos para televisión son muy rápidos, pero la producción bajo Melanie Coombs se centra en las personas como su mayor recurso a cuidar y eso no lo había sentido a este grado en ningún otro lado.

El proyecto fue muy divertido, nos sentimos orgullosos del resultado. Esperamos que se estrene en enero y todo el mundo pueda verlo. A ver si ahora nos ganamos un Emmy para completar la colección.